365 días durmiendo bajo el
mismo techo como ellos lo llaman y para lo que nosotros sería sin un hogar, esa
es la vida de los punteros, personas que han escogido el suelo y cemento como
sus casas, algunos por no tener un lugar donde vivir y otros porque han sido víctimas
de las adicciones, que han hecho que se alejen de su familia y todo lo que los
rodea.
Jota, como le gusta que lo
llamen, con tan solo 28 años, lleva viviendo bajo los puentes diez años, lo que
lo llevo, asegura, fue no tener un lugar donde poder vivir. Cuando estaba en el colegio, el vicio del
alcohol y las drogas lo llevaron a cometer robos de los cuales muchas veces no
se daba cuenta, cuando su familia descubrió el camino por el que andaba su papa
automáticamente lo alejo de su familia y desde ese momento decidió hacer de las
calles su hogar.
Aunque en principio no fue
nada fácil entrevistarlo por el estilo de vida que lleva, menciono que cuando
comenzó a vivir bajo los puentes, presenció varios robos que ahí se cometen y
aunque ya no esté vinculado con la drogadicción, asegura que ese seguirá siendo
su hogar, porque aun lleva consigo la vergüenza que siente hacia sus padres,
cuando descubrieron los actos que cometía.
Un día en su vida es sencillo, se levanta, trabaja limpiando vidrios de
los carros, junto a su compañero de cuarto (como él lo llama) cuentan con una
cocina improvisada por ellos donde preparan su comida y duermen, ese es su
diario vivir.
Así como el son varias las
personas que viven bajos los puentes, podemos encontrarlos en el norte, centro
o sur, no importa donde sea. Al momento
de entrevistar a Jota se pudo presenciar que hay unos que victimas de problemas
que han tenido o simplemente por el hecho de vivir en las calles, padecen de
trastornos mentales, otros por su lado van en busca de basura revisando cada
funda que encuentren, la vida de ellos se transforma en eso, donde un cartón es
su colchón y su personalidad es en todo momento a la defensiva.
Monte Paraíso Casa de reposo,
ubicado en la ciudadela El Paraíso, un centro de ayuda de adicción ha acogido a
cientos de jóvenes que viven bajo los puentes, ayudándolos a poder olvidarse de
sus problemas y buscando la forma de reconectarse con su familia. Roxy terapista del centro, asegura que hay
jóvenes que son llevados por familiares que los han encontrado en esta
situación “la primera vez que trabaje con un joven que vivía bajo el puente, me
impacte con su historia, su padrastro había violado a su hermana menor y
producto de eso el decidió huir de su casa al ver que su mama no hacía nada”,
así como esa hay miles de historias que llevan consigo.
¿Pero como los ve la
sociedad? Para muchos con rechazo, otros con miedo, para algunos mendigos que
han perdido la conciencia y para algunos son ladrones. Marcia Campaña una moradora del sector
alborada, asegura que cada que ve a uno de estos jóvenes, trata de evitar pasar
cerca de ellos por temor a que le pueden robar o hacer algo, así también lo dice
Yamel Valdez que viviendo en el centro de la ciudad puede presenciar con mayor
fuerza este estilo de vida que para ella es por falta de hogar.
Conocer todas las razones
que los han llevado a esto sería complicado, unos permiten acercarse y otros
debido al estado mental en el que se encuentran no aceptan que nadie esté cerca
de ellos, su vida es así, su casa es esa, la que para ellos es más segura que
nada, buscar una ayuda sería una buena solución siempre y cuando ellos estén
dispuestos a aceptarlo, pero hasta ahora no todos lo están.Por: Titi Aguilar


20:23
Taller de Prensa
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